1 mar. 2017

Los servicios bibliotecarios en la web: retos y oportunidades



El uso cada vez mayor de las tecnologías de la información y las comunicaciones, especialmente Internet, ha supuesto profundas transformaciones en muchos ámbitos de la vida que afectan no sólo la forma en que se comunican y relacionan las personas y las instituciones, sino también los hábitos de consumo y de ocio, el trabajo o las posibilidades de acceso a los servicios públicos. La comodidad y rapidez que ofrece Internet han sido determinantes para condicionar las preferencias de una gran parte de la población, que opta por el medio digital en vez del presencial a la hora de realizar muchas acciones de su vida cotidiana -pensemos, por ejemplo, en la compra de un boleto de avión, en una transferencia bancaria o en la consulta de la cartelera del cine-. Si bien es cierto que este medio no ha suplantado por completo al analógico, cada vez son más las empresas e instituciones que utilizan Internet como plataforma para darse a conocer y ofrecer sus productos y servicios, ya que en un mundo globalizado e inmerso en la sociedad de la información, donde millones de personas están conectadas y hacen un uso masivo de Internet, la Web se ha convertido en el mejor y más amplio escaparate para llegar a muchos sectores de la población y conseguir que se conviertan en usuarios o clientes. Tanto es así que la oferta de productos y servicios en la Web ha crecido exponencialmente en los últimos años y ha derivado en una gran competencia entre proveedores, que los obliga a mejorar continuamente las prestaciones y funcionalidades que ofrecen en sus sitios web y a adaptarse a los gustos y preferencias de la población a la que se dirigen. Las bibliotecas no han sido una excepción a este fenómeno y desde muy temprano se han preocupado de tener presencia en la Web: en un primer momento, ofreciendo información sobre la propia biblioteca y los servicios que ofrece; posteriormente, permitiendo la consulta de sus catálogos y de sus fondos en soporte digital, teniendo en cuenta las posibles restricciones en el acceso a ciertos materiales; y en los últimos tiempos, ofreciendo otros servicios a través de su página web, como la referencia virtual, la renovación de préstamos o la formación de usuarios. Aunque este desarrollo no se ha producido de forma homogénea, debido a las circunstancias particulares de cada biblioteca, así como a sus recursos económicos y tecnológicos, sí se aprecia una marcada tendencia en este sentido y un esfuerzo cada vez mayor por sacar el máximo partido de las posibilidades que ofrece el medio digital. Sin embargo, como mencionábamos, la competencia en Internet es cada vez mayor y el papel hegemónico de las bibliotecas como proveedoras de información se ha ido diluyendo a medida que los soportes digitales y los nuevos sistemas de búsqueda de información se consolidaban. Hoy en día ya no es necesario acudir a una biblioteca para buscar información sobre un tema o un autor, puesto que a través de un buscador tenemos acceso a millones de documentos de forma rápida y sencilla. Entonces, ¿qué es lo que pueden ofrecer las bibliotecas para competir en el entorno digital? Posiblemente una de las respuestas más evidentes estaría relacionada con el acceso a sus colecciones, ya que muchos de los recursos de información que pueden consultarse desde las bibliotecas no son accesibles por otros medios o, al menos, no de forma gratuita, y además han pasado por un riguroso proceso de selección que ofrece garantías sobre su calidad. No obstante, y aunque es cierto que disponer de una buena colección de materiales es importante, es necesario algo más, que tiene que ver con los servicios que se ofrecen y su capacidad para ajustarse a las necesidades y preferencias de los usuarios.



Tomado de: Andrés Fernández Ramos: Investig. bibl vol.30 no.69 México may./ago. 2016
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