4 dic. 2014

¿Qué impide que el libro electrónico supere en ventas al libro impreso?

En los Estados Unidos y Reino Unido las ventas de libros electrónicos representan entre un cuarto y un tercio del mercado del consumo de libros. Según un reciente estudio realizado por Nielsen durante los primeros seis meses de 2014, las ventas de libros electrónicos suponen el 23% de las ventas totales , mientras que los libros de tapa dura representan el 25% y el 42% los de rústica. Varios analistas consideran que dentro de unos años los eBooks digitales superarán a los libros impresos. PricewaterhouseCooperses uno de los más notorios, que recientemente anunció que esto se producirá en 2018. Desde que en 20017 salió al mercado Kindle, las ventas digitales han aumentado de manera constante de dos en dos dígitos. En 2013, el crecimiento de las ventas de libros electrónicos se redujo a un solo dígito, y los nuevos números de Nielsen sugieren una estabilización del mercado.  
¿Por qué sucede esto?
Uno de los grandes inconvenientes es el hecho de los libros digitales no se tiene en propiedad, ya que lo que compramos es una licencia que nos faculta para su acceso, pero realmente no son propiedad del usuario. Se pasa de un sistema propietario a un sistema licenciado. Cuando se compra un libro electrónico de Amazon, Barnes and Noble o Kobo en realidad no se posee, básicamente sólo se adquiere una licencia temporal. Este tipo de propiedad  puede generar problemas que finalmente pueden ser importantes. Así en 2013 Amazon borró remotamente copias compradas de los libros “1984″ y “Rebelión en la granja” de George Orwell de los dispositivos Kindle de los clientes después de proporcionarles un reembolso por los productos adquiridos. Esto se debió principalmente a un malentendido con las cuestiones editoriales de los derechos originales, ya que Amazon no poseía los derechos de edición en digital. Hubo una denuncia de los herederos de Orwell, y el juez consideró que Amazon no podía vender esos libors porque no poseía los derechos de edición digital, por lo que obligó a la empresa a pagar una importante compensación a la familia Orwell, y a retirar los libros vendidos de los dispositivos Kindle. Además, una mujer noruega trató de comprar un libro de Kindle en la librería del Reino Unido. Pero según las reglas de Amazon, este tipo de acción no es posible, porque el editor busca controlar el contenido de lo que se lee en cada el territorio del mundo. Su cuenta fue eliminada y perdió todo el contenido.
Otra gran razón por la que los libros electrónicos probablemente no superarán a las ventas de libros impresos a corto plazo se debe principalmente a los sistemas de gestión de derechos digitales, fundamentalmente al DRM de Adobe. El DRM es una forma de cifrado que impide el acceso o distribución de libros electrónicos a las personas que no estén autorizadas por el sistema. Por ello cuando un cliente o un usuario pide prestado un título digital desde una biblioteca o compra un libro electrónico en línea, necesita utilizar un sistema tan engorroso como Adobe Digital Editions para cargarlo a su e-reader. A diferencia de los libros impresos, no se puede prestar el contenido comprado a los amigos. Algunos editores como Amazon y Barnes & Noble para paliar esto han optado por desarrollar  un programa para poder prestar a un amigo dos veces un título por un tiempo máximo de dos semanas. Pero estas empresas hacen poco para promoverlo y el proceso real es un poco complicado. Lo que necesita la industria del libro electrónico es buscar un sistema alternativo al uso de Adobe Digital Editions como  estándar por defecto para proteger los contenidos editoriales. En su lugar, tienen que empezar a considerar los Social DRM o utilizar simplemente marcas de agua digitales. Algunas empresas están experimentando con sistemas alternativos al DRM como por ejemplo incluir en el libro algún cambio de palabra o frase a modo de huella digital, que permitiría identificar de donde ha partido la copia ilegal que se ha puesto en internet ilegalmente. Es el caso del sistema SiDiM desarrollado por la universidad Darmstadt, en Alemania. Su propuesta consiste en añadir marcas de agua únicas a cada ebook vendido. Estas marcas de agua consistirán en un ligero cambio en la puntuación de una frase, o la alteración de una palabra. Este nuevo sistema cambia ligeramente algún signo de puntuación o alguna palabra en todas las copias que se venden, así se puede identificar el origen de cualquier copia pirata. La empresa Harper-Collins, una de las 5 grandes editoras del mundo, está experimentando con un nuevo sistema llamado «Digimarc Guardian Watermarking for Publishing», que añade una marca de agua -invisible para el cliente- cada vez que se hace una transacción; esta marca no impide que el usuario haga cualquiera de las acciones que tradicionalmente realizaba en el formato analógico. Pero cuando la editorial encuentra uno de sus ebooks en alguna página pirata, simplemente tendrá que ir a ella para saber quién, y en qué momento exacto se puso ilegalmente en la red. La marca de agua funcionará en prácticamente todos los formatos de ebook existentes, incluyendo pdf, mobi (el compatible con el Kindle de Amazon) y ePub. Las marcas de agua son imperceptibles para el lector medio libro porque la tecnología subyacente es invisible al ojo desnudo. La forma en que esa tecnología maneja los datos pueden adoptar dos formas distintivas: Información personal sobre el usuario que compró el libro electrónico (como una dirección de correo electrónico) o un número de identificación que el distribuidor puede utilizar para buscar el usuario o transacción en una base de datos. Esta tecnología, básicamente, permite a los compradores que puedan seguir haciendo algo que han hecho siempre con sus libros impresos, prestarlos fácilmente a un amigo o cargarlo en cualquiera de sus su dispositivos con facilidad, llevarlo a su teléfono inteligente, tableta o lector, y poderlo leer en cualquier aplicación sin necesidad de utilizar programas propietarios de terceros.
Por último, el mercado mundial no ha logrado vender libros electrónicos de una manera tan significativa como en América del Norte. El año pasado, los libros digitales eran el 8% del mercado de los libros vendidos en Francia, menos del 4% en Alemania e Italia, y el 1% en Suecia y Noruega. En Asia, Japón alcanzó el 15% de los ingresos totales de libros vendidos; China e India, por su parte, están muy por detrás con sólo un 3% de las ventas. Parte de la razón por la baja adopción es el precio real de los libros electrónicos. Si nos fijamos en la lista de bestsellers del top 10 de  en los EE.UU., el precio medio de los ebooks es de alrededor de 12,00 dólares, pero en Francia es de 24,99 dólares, 20,00 dólares en Alemania y 19.02 en Suecia.
En conclusión, para que los libros electrónicos tengan una oportunidad de alcanzar en ventas al libro impreso tiene que haber un concepto claramente definido de propiedad. También tiene que haber una estabilización de los precios y tiene que funcionar con un sistema de protección de derechos digitales muy intuitivo para prestar un libro a un amigo o cargarlo fácilmente en tantos dispositivos o aplicaciones en que se desee.
Tomado de: http://www.universoabierto.com/17207/%C2%BFque-impide-que-el-libro-electronico-supere-las-ventas-del-libro-impreso/


Publicar un comentario en la entrada