21 sept. 2012

La Obra Como Elemento Fundamental En La Catalogación


Es en este nuevo contexto disciplinar, donde los aspectos que tienen que ver con el contenido pasan a tener un fuerte interés en la catalogación. De esta manera la identificación de la entidad obra pasa a ser un elemento importante al momento de catalogar. La importancia de la obra se remonta a la época de Seymour Lubetzky quien incorporó la distinción entre obra y sus distintas ediciones, una función que debe cumplir cualquier catálogo. En este sentido, en un catálogo, cada edición va a tener su propio registro catalográfico según lo que establecen las RCAA2, pero las distintas ediciones van a estar colocadas juntas dentro del catálogo para permitirle al usuario identificar y seleccionar la que mejor se adecua a sus necesidades. El principio de colocación o reunión en el catálogo es muy importante y se han desarrollado distintos mecanismos para reunir las distintas ediciones de una misma obra. En el modelo FRBR las distintas ediciones corresponden a las manifestaciones, y también se va a requerir un registro bibliográfico para cada una de ellas. A su vez, las distintas manifestaciones pueden contener distintas expresiones, por ejemplo una traducción es considerada como una expresión en el modelo FRBR. Las RCAA2 utilizan el título uniforme para reunir a las distintas expresiones y manifestaciones de una misma obra. Las FRBR con la definición de las cuatro entidades, pretenden clarificar el alcance de cada término para facilitar la tarea del catalogador, y permitir establecer las relaciones entre las entidades bibliográficas como suceden naturalmente en el universo bibliográfico. Si bien, el modelo es una contribución importante, se observan algunas dificultades al momento de establecer hasta donde llega una obra y donde comienza otra. ¿Cómo se puede establecer fehacientemente que un texto que contiene tantas modificaciones es una nueva obra, o qué es una nueva expresión de la misma obra?. Creider (2006) en un excelente trabajo aborda esta problemática y plantea las dificultades de establecer las fronteras de una obra. Se sostiene que “Además de la naturaleza abstracta de la obra, los teóricos de la noción obra se han dado cuenta que con el paso del tiempo cualquier obra particular cambia como resultado de la exposición a la luz, cambios temporales (desvanecimiento de la tinta, cambio de color en los manuscritos a través de los siglos) y además a través de cómo esa obra es percibida por los lectores. (EGGERT, P. citado en CREIDER, L.S., 2006, p.5)” El autor en su extenso trabajo, toma ejemplos de obras medievales y compara las dificultades de establecer las fronteras de las mismas con las encontradas hoy en día con las obras en soporte electrónico. (CREIDER, L.S., 2006, p. 10). Se refiere a que las obras de aquella época se transmitían en forma de manuscritos y que cada copia podía contener modificaciones o alteraciones en los textos. Creider (2006) establece una similitud a lo que ocurre hoy en día refiriéndose a la facilidad de modificar las obras en soporte electrónico y se pregunta cuándo se han introducido suficientes cambios como para considerar que se está frente a una nueva obra. El mencionado autor citando algunos ejemplos de la literatura medieval demuestra como no es sencillo determinar los límites de una obra y como existen elementos sociales e intelectuales que afectan la definición de la misma. Esto quiere decir que lo que fue considerado como una obra en determinado momento puede evolucionar y pasar a ser considerado como distintas obras en otro momento, o a la inversa. Partimos de la realidad que, si bien las obras fueron producidas en determinado momento histórico, en la posteridad se realizan investigaciones que echan luz sobre nuevos elementos que permiten profundizar el conocimiento sobre determinados textos. En este sentido el autor define como un elemento a tener en cuenta para determinar las fronteras de la obra, la forma en que la obra es percibida por la comunidad de investigadores, eruditos y usuarios. Es asi que establece:
 […] el catalogador no puede tomar una aproximación cuantitativa para determinar las fronteras de una obra, tampoco puede tomar como referencia la intencionalidad del autor.  Es crucial entender entonces, cómo la obra es percibida por determinada comunidad. En muchos casos son los eruditos los que determinan las fronteras de las obras (CREIDER, L.S., 2006, p. 12)
Establecer los límites de la obra tiene una relación directa con las posibilidades de recuperación que van a tener los usuarios. Si la obra cambia, se va a acceder a ella por otros puntos de acceso, por lo tanto no es menor lograr la correcta identificación de la misma. Asimismo, se debe pensar en las dificultades que encuentran los catalogadores para determinar si una modificación es o no, una nueva obra, qué sucede con una obra en varios volúmenes cuando cada uno contiene su título propiamente dicho, la situación de las traducciones libres, etc. En este sentido se debe citar el trabajo de Smiraglia (2007) en el cual pretende conocer el impacto de las obras que fueron best sellers entre 1900 y 1999 en la producción de distintas manifestaciones y expresiones de una misma obra, asimismo como en la generación de nuevas obras relacionadas con los contenidos de los best sellers. Este trabajo ayuda a visualizar qué ocurre en el universo bibliográfico y las complejidades que generan al momento de la catalogación. Es así que el citado autor analizó 1836 obras seleccionadas de las listas comerciales de los best sellers para el período establecido. Su trabajo concluye en señalar que todas excepto una de las obras de esa lista generaron una red de obras relacionadas o familia de obras, esta última acepción acuñada por Bárbara Tillet en su taxonomía (2001) (Citado por Tillet, 2003). En su estudio, Smiraglia (2007) analiza esta red de obras que se originan a partir de los best sellers según una taxonomía propuesta en 1992 (citado por Smiraglia 2007) donde identifica que estas obras que surgen a partir de los best sellers se pueden ubicar en : derivaciones simultáneas, derivaciones sucesivas, traducciones, amplificaciones, extractos, adaptaciones que incluyen simplificaciones, y actuaciones con sonido y videos (ejemplo de películas). Smiraglia (2007) demuestra entonces, como determinadas obras inciden en la generación de múltiples manifestaciones, como sería el caso de las derivaciones simultáneas o sucesivas. Por ejemplo el primer caso correspondería a una obra editada simultáneamente en dos ciudades, el segundo caso a una re-edición de una obra. El caso de la traducción sería una nueva expresión de la misma obra. Las otras dos categorías amplificaciones y extractos se ubican también como una nueva expresión y posiblemente sigan siendo la misma obra. Pero qué pasa cuando se abordan las adaptaciones y las actuaciones con sonido y video, ¿cabe preguntarse si se está frente a la misma obra, o frente a una nueva obra?. Esta situación es la que enfrenta a diario el catalogador, y debe tomar ciertas decisiones al respecto para poder aplicar el principio de reunión o de colocación, por el cual todas las expresiones y manifestaciones de una misma obra deben aparecer agrupadas bajo un único encabezamiento en el catálogo, o en el caso que sean obras distintas pero que pertenezcan a la red o familia de obras establecer las relaciones necesarias para que el usuario pueda recuperar no sólo la obra si no lo que se generó a partir de ella. Los trabajos de Creider (2006) y de Smiraglia (2007) ilustran muy bien qué ocurre en el universo bibliográfico, y cómo las obras inspiran nuevas expresiones, manifestaciones y hasta nuevas obras. En este punto vale la pena referirse a la taxonomía de Tillet (2003) donde describe las relaciones de contenido que se presentan en la familia de obras. La autora define 3 relaciones que se presentan entre el contenido de las obras: equivalencia, derivativa y descriptiva. En el primer caso ubica a las reproducciones, copias y facsímiles. Dentro de la relación derivada se ubican a las distintas expresiones de la misma obra, aunque hay un punto de quiebre marcado por las RCAA que determina cuando una obra pasa a ser una obra nueva y tiene que ver con la determinación del punto de acceso principal y la autoría. En el primer caso se ubicarían a las traducciones, revisiones, ediciones abreviadas, modificaciones menores, todos estos casos son nuevas expresiones de una misma obra. Sin embargo, los sumarios, digestos, cambio de género y adaptaciones corresponden a la categoría de las relaciones derivadas. En esta última categoría se ubican las obras nuevas dado que hay una elaboración intelectual de un tercero, a tal punto que esos aportes son determinantes para convertir a la obra original en una nueva obra. En el tercer caso, la relación descriptiva, se ubicaría la revisión crítica, la evaluación y el comentario. Estas nuevas obras surgen de la inspiración de otras obras, como por ejemplo el estudio crítico titulado “La vida de don Quijote y Sancho” de Miguel de Unamuno inspirado en la obra de Miguel de Cervantes Saavedra. Es importante que el catálogo represente estas relaciones, de esta forma se convierte en una excelente herramienta para la investigación. En este punto cabe destacar, que el concepto obra pasa a ser un elemento relevante en la recuperación de la información, y es necesario que el catalogador pueda representar en el catálogo la realidad del universo bibliográfico, con el objetivo de facilitar la recuperación por parte del usuario y brindarle la posibilidad de identificar y seleccionar entre las distintas posibilidades. Es a partir de la introducción del modelo conceptual FRBR que la noción obra pasa a tener una connotación particular al momento de catalogar. Esta noción va a permitir establecer las relaciones entre el contenido y sus formas de presentación y además extender las mismas hasta llegar a representar la red de obras como sostiene Smiraglia (2007) o la familia de obras según Tillet (2003). Es evidente que un catálogo con estas características requiere del trabajo de catalogadores experimentados y de un abordaje interdisciplinario donde los investigadores y eruditos auxilien en la determinación de los límites de las obras. En este sentido Creider (2006) sostiene que existen elementos sociales e intelectuales para determinar las fronteras de una obra. Partiendo de esta afirmación y vinculándola con uno de los principios fundamentales de la catalogación, que establece que cada país debe catalogar su producción nacional como contribución al control bibliográfico universal (CBU), principio adoptado en la década de los 70. El mencionado principio se sustenta sobre la convicción de que cada país es el mejor calificado para encargarse de la catalogación de su producción nacional. De esta forma cada obra será interpretada y catalogada en su contexto social y cultural y de esta manera se tenderá a minimizar los errores producto de distintas interpretaciones que se podrían realizar en otros contextos sociales y culturales. Si bien, en la década del 70 pensar que se podía alcanzar el CBU fue un poco arriesgado, hoy se encuentran disponibles las condiciones tecnológicas que facilitan el intercambio de información y los proyectos colaborativos contribuyen de manera significativa a este anhelado objetivo. Para poder cumplir con este objetivo, será vital la aplicación de estándares, el trabajo interdisciplinario y de investigación que realizan los catalogadores, abandonando la visión tradicional de trabajo técnico de mera transcripción de datos.
Apartes de este articulo fueron tomados de la obra completa de Paola Picco:
Enc. Bibli: R. Eletr. Bibliotecon. Ci. Inf., ISSN 1518-2924, Florianópolis, v. 14, n. 28, p. 150-162, 2009.
Disponible en: http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=14712799009
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