19 jun. 2012

La bibliografología o ciencias bibliográficas


El vocablo bibliografía, del griego biblion-libro, graphein-escribir, significó en su origen (siglo III d.c.) el arte y oficio de los copistas. El repertorio, en forma impresa, apareció hacia 1494, pocos años después que la tipografía, pero su origen en forma de manuscrito es mucho más antiguo. En el siglo II, el médico griego Claudio Galeno, al escribir De libris propiis liber, desarrolló la primera manifestación de la noción bibliográfica que equivale a listas de obras. Los hombres instruidos que, a partir del siglo XV, se preocupaban por registrar en colecciones de títulos los libros impresos, siguen la tradición antigua. Desde entonces, los repertorios se multiplican con un ritmo rápido pero no llevan el nombre de bibliografía y se los designa con algunos de los siguientes: bibliotheca, catalogus, repertorium, inventurium, index. El término bibliografía fue adoptado en 1633, en Francia y el primero en utilizarlo fue Gabriel Naudé, bibliotecario de Mazorino, en su Bibliographia Política. 
La bibliografía, entendida como el registro de documentos, es una consecuencia del auge alcanzado por los materiales impresos con la aparición de la imprenta; si bien en épocas históricas previas a la invención de Gutenberg existieron formas diversas de registros y clasificación de los documentos en una determinada institución de información, solo la imprenta y su consecuente impacto en la cultura generó condiciones para la aparición de instrumentos capaces de indicar, registrar y analizar la “explosión informativa” que produjo esta invención técnica. Este fenómeno no alcanza realmente dimensiones significativas hasta el siglo XIX, cuando la bibliografía comienza a desempeñar la función que hoy conocemos. 
El nivel alcanzado por el desarrollo capitalista en este siglo, condiciona las sustantivas transformaciones que se producen en la esfera informativa. En el siglo XIX, toman auge las publicaciones periódicas por la aparición de una fuerte industria editorial, impulsada, entre otras razones, por las invenciones técnicas propias de la Revolución Industrial Inglesa de fines del siglo XVIII. Es este un momento significativo en la historia de la actividad informativa, uno de cuyas expresiones fue la creación de las bibliografías, cuya función de análisis y registro de la documentación impresa resultó imprescindible para el desarrollo económico y cultural de la época. 
La bibliografía es una disciplina de vital importancia en la época moderna, porque es un valioso auxiliar para llegar a las fuentes del saber humano. Es una ayuda de primer orden a toda ciencia, es la solución al problema que enfrenta todo investigador, maestro, estudiante que necesita informarse rápida y seguramente sobre los recursos de cualquier especie que ofrece la enorme colección acumulada por los escritores de todos los tiempos y países, es decir, el patrimonio literario y científico de la humanidad. 
Mucho ha cambiado su forma de ejecución. En épocas pasadas, quienes compilaban una bibliografía, necesitaban recorrer las ciudades, visitar las librerías y las bibliotecas. Sus compilaciones representaban un gran esfuerzo, porque se trataba de bibliografías primarias, en las que sus autores debían localizar los libros, no en citas de repertorios que no existían, sino en los lugares donde se encontraban esos libros. Se trataba de compilaciones que tenían como objetivo rescatar las obras escritas en épocas anteriores. Actualmente, la bibliografía tiene la nueva función de informar día a día de los progresos de las diferentes ramas del conocimiento. 
Analicemos algunas definiciones del término: 
• Es la rama del conocimiento y de la actividad práctica que tiene como objetivo el registro, descripción, clasificación y análisis cualitativo de las publicaciones y de la compilación de diversos medios auxiliares que ayudan a orientarse en la literatura general, a popularizarla y promover su utilización eficiente. Mijailov AI, Guiliarevskii y Chiornii la definen en otro trabajo como “el campo del saber que se ocupa del registro, asiento, sistematización y análisis cualitativo de las obras impresas o manuscritos, y de la confección de índices bibliográficos.
• Son aquellas publicaciones, cualquiera que sea su forma y periodicidad, que registran monografías, publicaciones periódicas u otros materiales, en la medida que estos aparecen (bibliografías corrientes) o bien en un período determinado (bibliografías retrospectivas).
• Según Malclés, la bibliografía es el conocimiento de todos los textos publicados, (impresos, sería mejor) o multigrafiados. Se funda en la investigación, identificación, descripción y clasificación de estos documentos con el propósito de organizar servicios o construir instrumentos destinados a facilitar el trabajo intelectual.
• Lista de libros, artículos, etcétera, que se coloca al final de un capítulo o al final de una obra y que sirvieron al autor como fuentes de documentación o referencia, o que el autor recomienda para estudios del lector”.
• (...) documentos secundarios que registran en forma de listas o fichas de datos mínimos que permiten identificar a un conjunto de documentos.
• Rama del conocimiento que elabora los métodos y medios de trabajo bibliográfico. Aunque el término “bibliografía” se utiliza con frecuencia para designar esta rama del saber, en la mayoría de los casos se comprende bajo esta el resultado del trabajo bibliográfico fundamental: las listas bibliográficas, materiales bibliográficos determinados, etcétera.
• Setién denomina a las ciencias bibliográficas como bibliografología y define su objeto de estudio como: “(...) la actividad bibliográfica, sus leyes, principios y estructura”. Reconoce a la actividad bibliográfica como el “conjunto de elementos que definen la creación y uso social de las compilaciones bibliográficas”. Define la ley particular de la actividad bibliográfica como “la concatenación general y regular que existe entre los elementos esenciales de la actividad bibliográfica y las condiciones socioeconómicas. Esa concatenación está mediada fundamentalmente por las características de la creación de documentos y el uso de la información sobre estos o sobre sus contenidos”.
El término bibliografía se emplea generalmente con dos acepciones: una para denominar el repertorio y otra para denotar la ciencia. Es muy común, en nuestros días, encontrarnos frente al debatido tema de la cientificidad de la bibliografía. Sebastiao de Souza plantea que: “(...) para que un área del conocimiento pueda llamarse de ciencia, se deben cumplir algunas exigencias indispensables, y se deben resolver satisfactoriamente tres grandes problemas: el problema epistemológico, el teleológico y de la identidad”. En el caso de la bibliografía o bibliografología, su desarrollo epistemológico y teleológico se encuentra enmarcado en el poco desarrollo que tienen las disciplinas informativas de forma general, que no han logrado una imagen social fuerte. 
La bibliografía, sea la ciencia o la lista de publicaciones o artículos, constituye un instrumento o herramienta de gran utilidad para todo científico, estudiante o cualquiera que se dedique a la actividad investigativa. Como repertorio, es una guía para la localización de las fuentes utilizadas para desarrollar un tema específico. Como campo del saber o rama del conocimiento, aborda las reglas o normas que son necesarias establecer para formar un código común para todos aquellos que, en algún momento, necesitan confeccionar una lista bibliográfica.
Tomado de: Pérez Matos NE, Remigio Montero MC. Archivología, bibliografía, bibliotecología y ciencias de la información: ¿todas para una o una para todas? Acimed 2007;15(2). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol15_2_07/aci03207.htm 

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