29 ago. 2011

Bibliotecología: ¿ciencia o técnica? hacia un nuevo debate

Desde los albores del siglo XIX, cuando Martín Scherettinger publica su estudio sobre la Ciencia de la Biblioteca, data la polémica sobre la Bibliotecología como campo del saber. Desde los primeros momentos de las bibliotecas, diferentes autores han estudiado su quehacer y hecho importantes aportes; así, por ejemplo, Calímaco, llamado posteriormente el creador de la ciencia bibliotecaria, director de la célebre biblioteca de Alejandría y cuya función no se limitaba sólo a la conservación y custodia de sus colecciones documentales, sino también a la enseñanza y la investigación, diseñó un famoso catálogo, compuesto por 120 libros sobre los manuscritos de la biblioteca. La Bibliotecología ha experimentado un largo proceso de formación, con un marcado desarrollo de los procesos de carácter técnico, propios de su gestión, principalmente en las áreas del procesamiento analítico-sintético de la información, el almacenamiento, así como su recuperación y diseminación para garantizar la plena satisfacción de las necesidades de información de sus usuarios. En la otra cara de la moneda, la Bibliotecología, al transcurrir por un largo período de estancamiento en el desarrollo de su propio cuerpo teórico-epistemológico, se debate hoy en el centro de complejas discusiones que redundan en estos temas; ellas parten de los diferentes enfoques planteados en el marco de las ciencias sociales y que se manifiestan directamente en las disciplinas científico-informativas y en la Bibliotecología como parte de ellas. En este sentido, no son suficientes los intentos de Scherettinger, Ranganathan y otras personalidades del campo bibliotecario por otorgarle a esta disciplina un carácter científico. En relación con este polémico tema, Conforti plantea que la Bibliotecología no presenta un carácter científico, porque no dispone de un sistema de leyes que la representen y que la actividad bibliotecaria se sustenta sólo sobre la construcción y diseño de procedimientos tendientes a solucionar problemas de orden práctico, con planes de acción, instrumentos y dispositivos que interactúan con la realidad. Goldhor, enfatiza el carácter práctico de la actividad bibliotecaria y establece que sin la presencia de generalizaciones universales y de leyes observables y confirmables, la Bibliotecología no puede asumirse como una ciencia. Existe entonces una marcada tendencia a observarla como una actividad de carácter técnico, al relacionar su función final con la composición y gestión de los registros bibliográficos. Sin embargo, omitir otros criterios que la defienden como disciplina científica, sobre la base de ciertos elementos que escapan a los paradigmas que tradicionalmente han determinado el rumbo de las ciencias sociales y, en especial de la Bibliotecología , podría considerarse una visión reduccionista sobre el asunto. Se persigue, sobre todo, resaltar la necesidad de un acercamiento al fenómeno bibliotecario, a partir de su base teórica y epistemológica, sin desconocer la importancia de aquellos aspectos relativos al tratamiento y gestión de recursos de información. Además, se propone determinar si la Bibliotecología constituye una disciplina científica o de carácter técnico.

Breve Esbozo Del Desarrollo De La Bibliotecología Como Campo Del Saber

Como afirman diversos estudios historiográficos, que señalan su génesis en las primeras sociedades clasistas, las bibliotecas son una de las instituciones más antiguas en la historia de las civilizaciones, y con ellas la práctica bibliotecaria, Sin embargo, aquello que se entiende hoy por biblioteca en el plano conceptual, difiere de los primeros intentos por definirla. Conceptualmente, se considera como “aquel lugar destinado al depósito de información registrada principalmente en forma de libros”. Por su parte, la Bibliotecología es la disciplina que aborda el estudio sistemático de las colecciones bibliográficas y la institución bibliotecaria, tanto en su aspecto histórico como técnico, así como en su proyección socio-cultural. Si se analiza el término etimológicamente, se aprecia que está compuesto por tres partes: biblion, que significa libro; teke, que significa caja, armario y logos que viene de discurso, tratado. Según Rojas, la Bibliotecología “se ocupa de estudiar cómo ciertos documentos, por medio de una institución de información puede poner en contacto a los lectores con el mundo de la información”. Estas definiciones muestran los tres elementos que estudia la Bibliotecología: la biblioteca, las colecciones y los usuarios. En la esfera bibliotecológica, se relacionan una serie de disciplinas entre las cuales se destacan:

· La bibliología: que se ocupa del estudio general del libro en sus aspectos histórico y técnico.

· La bibliografía: considerada como una disciplina autónoma, con fines bien delimitados, presenta sus productos generalmente en forma de listas de asientos bibliográficos que pueden ser de uno o varios autores; se basa fundamentalmente en la investigación, identificación, descripción y clasificación de los recursos recopilados para lograr una mejor orientación, tanto de los bibliotecarios como de los usuarios en general.

La bibliotecnia: que aborda la industria del libro, así como los procesos relacionados con la confección y restauración del libro.

No obstante, a este conjunto disciplinario y a los primeros atisbos de sistematizar la actividad bibliotecaria a partir del siglo III a.n.e. con la obra de Calímaco y, a pesar de existir trabajos, aunque, dispersos sobre catalogación y clasificación propios de aquel tiempo, no es hasta el siglo XIX, que puede hablarse de un comienzo de la ciencia de la biblioteca a partir de la obra de Scherettinger.

Hacia Una Ciencia De La Biblioteca: Contexto

La era contemporánea estuvo marcada por los cambios impuestos por la primera revolución industrial, ocurrida a finales del siglo XVIII principalmente en el Reino Unido y que afectaron directamente los procesos de producción. Esto se reflejó en un crecimiento desmedido de los productos manufacturados, la aparición de enormes fábricas con maquinarias sofisticadas para la época, donde intervenían muchos trabajadores y cada trabajador se ocupaba de una parte del trabajo; todo esto condujo a la necesidad de una capacitación y especialización entre los obreros y produjo una nueva idea sobre la función social del conocimiento. Por el propio proceso de industrialización, los habitantes de las zonas rurales comenzaron a emigrar hacia las ciudades en un proceso de urbanización cada vez más acelerado. A todo ello, se suma, como resultado, una explosión científica y técnica que provocó una nueva situación en la esfera de la información con un aumento de la producción documental, que condujo a una ingente necesidad de desarrollar métodos y herramientas para el tratamiento de esa masa documental -procesamiento.

A manera de síntesis, pueden resumirse los acontecimientos ocurridos en este contexto, según el criterio de Radamés Linares de la forma siguiente: (Linares Columbié R. Bibliotecas y Bibliotecología. Observaciones no publicadas).

Surgimiento y desarrollo de la sociedad industrial.

Auge de las innovaciones científicas y tecnológicas.

Resurgimiento de la vida urbana.

Aparición de nuevas necesidades educacionales.

Surgimiento y desarrollo de las ciencias sociales.

En estas circunstancias, se produce la génesis de una Ciencia de la Biblioteca, a principios del siglo XIX. Ocurre justamente en el año 1808, cuando Martín Scherettinger, publicó su estudio conocido por “Ciencia de la Biblioteca”, donde se explican las especificidades de la incipiente disciplina científica y donde se toman como punto de referencia, los procesos que ocurrían en el interior de la institución bibliotecaria como la búsqueda y recuperación de los libros. Posteriormente, en el propio siglo, se evidencian relevantes aportes, por ejemplo, la publicación de dos obras que marcarían una huella importante en la teoría del acceso temático a la información, estas son: la “Clasificación Decimal” de Melvil Dewey, que responde por sus características a un lenguaje pre coordinado, con estructura jerárquica y vocabulario controlado, muy utilizado por muchas bibliotecas en la actualidad; además las “Reglas para un Catálogo Diccionario” de Charles A. Cutter, precursor del conocido “Sistema de Clasificación Expansiva”, nombre que recibe su sistema de clasificación compuesto por siete tablas que permitían adaptarse al crecimiento documental en las bibliotecas. Otros aportes relevantes para la Bibliotecología se observan más adelante con la aparición del sistema de “Clasificación Colonada” o “ Facetada”, creada por el bibliotecólogo y matemático indio S.R. Ranganathan quien propusiera además, las llamadas cinco leyes de la Bibliotecología , como un paso esencial para la consecución de una base científica para la Bibliotecología como campo del saber. Acompañado de este crecimiento de la Bibliotecología, se establece todo un proceso de matematización del conocimiento científico, como uno de los rasgos que caracterizó a las ciencias sociales durante esta etapa de desarrollo con un enfoque positivista. Aparecen entonces, a mediados del siglo XX, las aplicaciones de los estudios métricos en las disciplinas informativas, entre ellas la bibliometría, considerada la disciplina instrumental de la Bibliotecología aunque otros autores se refieren a ella como “bibliotecometría”.

Conceptualmente, la bibliometría se refiere al estudio de los aspectos cuantitativos de la producción, diseminación y uso de la información registrada. Otros términos afines utilizados actualmente son: informetría, para los estudios relacionados a la ciencia de la información y archivometría, para la archivología. Sin embargo, existe el criterio de que estas aplicaciones métricas, así como los modelos aportados por Bradford, Lotka, y otros, no deben considerarse leyes propiamente dichas, sino que las llamadas leyes métricas de la información sólo “describen determinadas ocurrencias a partir de determinados factores que no siempre se cumplen”. No obstante, dichas disciplinas han realizado aportes enriquecedores al campo científico-bibliotecario.

Antes de pasar hacia otro tema y en aras de ganar una comprensión más fiel respecto a los acontecimientos que de una forma u otra influyeron en la Bibliotecología, se abordará brevemente el surgimiento de una disciplina que, entre otras consecuencias, generó una especie de replanteamiento a la Bibliotecología: la Documentación. Debido al desarrollo industrial y tecnológico alcanzado en la década del 60 del siglo XX y ante la necesidad de ofrecer respuestas a determinados conflictos, cuya solución se hallaba fuera de las posibilidades de la Bibliotecología, emergió la Documentación, a partir de las ideas de Paul Otlet y Henry La Fontaine, quienes trabajaban en este sentido desde finales del siglo XIX. Con esta nueva perspectiva, se amplió el concepto de documento, se concibió como “algo” que transmite información y que incluye escritos de todo tipo y otros objetos que dependen del uso que reciban. Otlet consideraba que el libro no era el único soporte de información existente y plantea la necesidad de procesar otros portadores como las fotografías, diapositivas, fotocopias, películas, etc. Además de la Documentación, aparecerían otras disciplinas que coadyuvarían al desarrollo de la Bibliotecología, como es el caso de la Recuperación de la Información y la Ciencia de la Información. Hasta el momento, se han revisado una serie de elementos útiles para realizar una reflexión teórica sobre el desarrollo de la Bibliotecología en su intento por lograr una sistematización del conocimiento bibliotecológico, el auto reconocimiento y su legitimación como disciplina científica. Algunos enfoques filosóficos y epistemológicos que han incidido en el desarrollo de la bibliotecología como Campo del saber.

Articulo completo en: Cita (Vancouver): Castillo Guevara J, Leal Labrada O. Bibliotecología: ¿ciencia o técnica? hacia un nuevo debate. Acimed 200614(2). Disponible en:

http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol14_2_06/aci07206.htm
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