9 ene. 2010

Cómics en las Bibliotecas


Muy buenas mis estimados lectores, deseando que este nuevo año 2010 nos traiga a todos muchos éxitos, bendiciones, salud y amor a cada uno de nosotros. En esta oportunidad me permito compartir un articulo de Fátima Elías, del Sistema Municipal de Bibliotecas Públicas de La Coruña, y una de las responsables del blog Fan-cómic: blog de cómic de las bibliotecas municipales de La Coruña. Que dice …. “Algunos niños nacen con un pan debajo del brazo. Yo nací con un mapa de la Tierra Media y un Zipi y Zape. Así pues, mi trabajo en la biblioteca en relación a los cómics no es sólo una obligación profesional; es un homenaje a los tebeos, que tan buenos ratos me han hecho pasar en mi infancia, y que sin ser chocolate, tanto "placer adulto" me siguen dando en la actualidad. Comprendo, eso sí, que los demás bibliotecarios no tienen por qué sentir este fervor por los cómics, pero lo que me sorprende es que en la biblioteca todos somos capaces de recomendar un libro del género que sea, pero ¿existe esta capacidad a la hora de recomendar un cómic? Muchas colegas reconocen que no. Pero estos quebraderos de cabeza que afectan a los bibliotecarios en España, son universales. Pese a que en USA el cómic recibe un culto mucho más arraigado que en nuestro país, los bibliotecarios también se animan unos a otros a descubrir el mundo del tebeo, para eliminar tabúes e informarse sobre un género tan temido por la falta de documentación.
Por ello, Michael R. Lavin, en el año 2000, creó una ayuda en el ciberespacio, llamada Cómic Books for young adults, una guía imprescindible para todos los bibliotecarios, que resuelve la pregunta del “Porqué los cómics deben de estar en las bibliotecas”. Las inquietudes que expone Lavin acerca de los bibliotecarios americanos son las mismas que las de nuestros compañeros a este lado del Atlántico, y lo más probable es que no os sean ajenas. Primera preocupación: Los "padres y los miembros de la Comunidad se opondrán a los tebeos en la biblioteca". A esta zozobra, añado: cierto porcentaje de los trabajadores de las bibliotecas, también. Hay, el temor por lo desconocido, el miedo a abrir unas páginas supuestamente llenas de pornografía, violencia gratuita y rock and roll. Y el caso es que los padres son mucho más modernos de lo que pensamos. Les regalan tebeos a sus hijos, y en ocasiones han disfrutado con ellos de animes y películas basadas en cómics. Puede que alguno todavía piense que el manga es malo, (culo, manga), pero nosotros, los bibliotecarios, deberíamos de saber que ésto no es cierto, que lo que viene de Japón no es diabólico, pero sí tiene buena o mala calidad, exactamente igual que el producto nacional, ni más ni menos. La sociedad no se va a oponer a que en la biblioteca tengamos cómics. Una localidad, además, como la nuestra, donde se celebran cada año con más éxito las jornadas "Viñetas desde el Atlántico" va a enorgullecerse de que la biblioteca se actualice y sea digna y de imprescindible mención en los actos de este evento. Nuestra labor ante este prejuicio: devolver al cómic lo que es del cómic; su valor, su espacio, la naturalidad de tenerlo en los estantes, de comentar con los usuarios el ejemplar que tienen entre las manos, de fomentar su valor ante los padres -siempre muy receptivos- realizar talleres y charlas sobre el tebeo y crear para los compañeros un ABC del cómic que facilite la comprensión de un universo cada vez más amplio y real. Regreso al trabajo de Lavin para exponer su segunda preocupación: "Los cómics representan la literatura basura". Y precisamente Lavin se responde: "Los cómics basura son muy sencillos de identificar". Como antes he mencionado, con los cómics sucede lo mismo que con las demás artes: pasamos de la deficiencia al sobresaliente. Y si tenemos dudas, podemos remitirnos a Internet, donde cientos, y a veces miles de internautas podrán aclararnos qué decisión tomar acerca de un determinado cómic. Nuestra labor ante esta aprensión: Realizar un blog del que os hablará Iván, para resolver las dudas de los compañeros. En él, informamos, recomendamos y recogemos las dudas que a los compañeros y demás cibernautas les puedan surgir. Tercera preocupación del bibliotecario: "Los cómics retratan la violencia, el sexismo, conductas inadecuadas y comportamiento antisocial". Es cierto que en los cómics hay escenas de sexo explícito. Yo no rechazo El amor en los tiempos del Cólera porque se describa una relación sexual, ni tampoco los libros de arte, que abundan en la biblioteca, donde hombres y mujeres muestran sus espléndidas desnudeces cinceladas con pasión, (para qué hablar de las películas que diariamente prestamos) así que ¿por qué debería censurar Rapaces? ¿Porque se ve explícitamente el cuerpo desnudo de un hombre y el de una mujer? Por otra parte, pensamos que en los cómics hay sexismo. Esto es contar media verdad, pese a que a nuestra mente acudan raudas Vampirella y Lady Death. El demandante de cómic, hasta hace unos años, fue el varón adolescente, el universitario, el sigiloso comprador de revistas de alto contenido sexual. Por consiguiente, pocos tebeos retrataron los caracteres femeninos de una manera realista, en vista del público al que estaban destinados. Hoy, la solicitud es diferente. La banda diseñada es ambigua, amado por ellas y por ellos, por lo que aumenta el número de cómics actuales que retrata a mujeres de forma realista y más favorable. Así que los bibliotecarios debemos abandonar nuestros prejuicios. Sigue siendo posible que en la búsqueda de la comicteca ideal pasen por nuestras manos tebeos cuestionables, pero remitiéndome de nuevo a Lavin, opino como él que así como los bibliotecarios nos afamamos en mantener una óptima colección de la biblioteca, también debemos esforzarnos a la hora de identificar los cómics apropiados para nuestras bibliotecas. Esto no significa que deba de haber censura, sino calidad. ¿Cuál ha sido la labor de Iván y la mía propia llegado este punto? Crear un listado de cómics “imprescindibles” que ayuden a nuestros compañeros a orientarse en el universo cómic. La meditación final que quiero compartir con vosotros, es que el bibliotecario debe demostrar que no sólo actualiza sus fondos, sino que debe de resolver las necesidades de adultos y jóvenes en sus comunidades. El cómic es un valor en alza, un género que cada día, con la ayuda inestimable del ciberespacio y del cine, gana nuevos adeptos. Así que estos usuarios potenciales deben de acudir a la biblioteca y localizar el cómic que desean, pero también recursos para hallar otros que sean de su agrado. Ahí es donde entra el bibliotecario: debe conocer una relación de títulos para poder recomendar con total comodidad y autosuficiencia. Por eso cuando mi compañero de armas Julio Pesquero me propuso crear un blog de bibliotecas, mi sí fue instantáneo, pero con la condición de hacerlo sobre el cómic. Rápidamente Iván se unió a nuestra cruzada, y ahora esta es la manera de dar a conocer cómo nuestras bibliotecas municipales resuelven las necesidades de la adolescencia y del público en general: dando respuesta a una demanda no sólo de mayor cantidad de banda diseñada en nuestras estanterías, sino también, de información, en el mostrador y blogueando.”
Tomado de : Fatima Elias, Biblioteca Municipal Infantil y Juvenil de A Coruña.
Compilado Por. Javier Mejia T.

Publicar un comentario en la entrada