4 sept. 2017

Descripción del sistema de preservación de las bibliotecas digitales

Como en cualquier otra biblioteca, los gestores de las bibliotecas digitales tienen la obligación de conservar sus fondos. La garantía del acceso a los contenidos digitales para las generaciones futuras es un criterio fundamental especificado por la Ley 10/2007, de 22 de junio, de la lectura, del libro y de las bibliotecas, en su art.4. La preservación de los contenidos digitales culturales, comparados con la conservación de los documentos plasmados en los soportes tradicionales de papel, es una tarea mucho más compleja, ya que supone el reto de preservar toda su riqueza y su complejidad más allá de la tecnología informática vigente en el momento de su creación.  
Este documento describe el sistema de preservación construido en la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria con el fin de preservar a largo plazo los contenidos de la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico (http://bvpb.mcu.es) y de la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica (http://prensahistorica.mcu.es), resultado de importantes inversiones realizadas desde 2006  por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para la digitalización de materiales del patrimonio bibliográfico. Este documento intenta crear un marco lo más estable posible para el desarrollo de la compleja operativa requerida en las tareas de preservación digital. Los riesgos para la preservación digital de nuestros fondos, aparte de falta de recursos humanos y financieros,  derivan de aspectos organizativos que no están resueltos y que no son de nuestra competencia. Por una parte existe una falta de planificación en la Administración para la preservación de sus propios contenidos digitales culturales que hace que cada unidad o centro directivo busque su particular forma de solucionar el problema. Por otra parte supone un gran reto adaptar la delicada operativa de preservación a los requisitos de contratación pública, pues éstos conllevan un cambio de roles en las operaciones de preservación que pueden dejar el sistema en manos de diferentes empresas adjudicatarias. Además es previsible que en alguna ocasión pudiera retrasarse o denegarse la contratación del servicio.   Este documento pretende minimizar los riesgos derivados de estos aspectos organizativos, el sistema se ha diseñado de manera que los cambios en los roles afecte lo menos posible al servicio y a los contenidos preservados.
Documento elaborado por: Julio Cordal Elviro ; Domingo Arroyo Fernández (D.G. de Bellas Artes y Patrimonio Cultural, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte) y Jesús Robledano Arillo (Universidad Carlos III de Madrid ).

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El presente informe pertenece a la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional (http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es_ES) y por ello está permitido copiar, distribuir y comunicar públicamente esta obra bajo las condiciones siguientes: Reconocimiento — Debe reconocer los créditos de la obra de la manera especificada haciendo referencia expresa a la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y al identificador http://hdl.handle.net/10421/9003 en http://travesia.mcu.es. Dicho reconocimiento no podrá en ningún caso sugerir que el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte presta apoyo a dicho tercero o apoya el uso que hace de su obra.

4 ago. 2017

La gestión de las bibliotecas universitarias: indicadores para su evaluación

En la actualidad y a partir, sobre todo, del Plan Nacional de Evaluación de la Calidad de las Universidades, la Universidad española está implantando y desarrollando, de modo sistemático, procesos de evaluación de sus tres ámbitos principales de actuación: enseñanza, investigación y servicios. Estos procesos de evaluación responden a dos objetivos generales: por un lado, proporcionar información a la sociedad sobre la calidad de los servicios que presta la Universidad y, por otro, detectar los puntos fuertes y débiles de la institución así como las oportunidades y propuestas de actuación que supongan un aumento de la calidad universitaria. En el sistema universitario, la calidad entendida como mejora continua es un valor en alza, cuyo logro implica una serie de requisitos (Rey García, A., 1998). Según este autor, uno de ellos es disponer de información actualizada y relevante para la gestión, es decir, un sistema de indicadores que refleje el desenvolvimiento real de la institución y que incluya estadísticas relativas a la satisfacción de los clientes, eficiencia interna de los procesos, y al nivel de innovación y aprendizaje del personal. Se precisan datos frente a opiniones del tipo “yo creo que”, “siempre se hizo así”, etc. Otra condición es el control y revisión sistemática de todas las actividades, sobre todo de las más críticas para la organización. De este modo, cada decisión o cambio introducido ha de ser evaluado y revisado con el fin de detectar puntos débiles y oportunidades de mejora. La comparación con las mejores prácticas de otras organizaciones similares o diferentes a la nuestra y la formación y aprendizaje continuos a todos los niveles, constituyen otros dos requisitos para la mejora continua. Dentro de la Universidad, la Biblioteca constituye un servicio clave de apoyo a las dos funciones que constituyen la razón de ser de la institución universitaria: la investigación o creación de conocimiento y la enseñanza o comunicación de dicho conocimiento. No en vano, todo el mundo admite que las universidades más prestigiosas del mundo en términos de docencia e investigación son las que disponen de las mejores bibliotecas. Ahora bien, ¿pueden definirse las características de una buena biblioteca universitaria? ¿En qué medida pueden cuantificarse y estandarizarse dichas características? ¿De qué tipo de indicadores disponen las bibliotecas universitarias para valorar y mejorar su propia gestión y la prestación de sus servicios?, ¿es deseable que las universidades consensuen un sistema de indicadores válidos para todas las bibliotecas universitarias? Estas cuestiones, junto con la experiencia de la Universidad de Salamanca en la evaluación de su Servicio de Bibliotecas, centran el contenido de este escrito.
Evaluación de los servicios bibliotecarios universitarios
Antes de comenzar a analizar la situación actual de la evaluación en bibliotecas, no está de más justificar o, al menos, aportar una serie de razones por las que las bibliotecas, como cualquier otro servicio público, deben abordar la tarea de la evaluación de su rendimiento. El manual Claves para el éxito: indicadores de rendimiento para bibliotecas públicas, enumera las siguientes:
· Planificar: conocer qué está consiguiendo la biblioteca y establecer los objetivos y prioridades para el futuro.
· Comunicación: explicar el rendimiento del servicio a toda la organización (equipo directivo, personal y usuarios).
· Resolver problemas antes de que surjan: en lugar de reaccionar tarde a una crisis, identificar áreas problemáticas y analizar sus causas.
· Tomar decisiones a partir de datos pertinentes para cada decisión y poder así prever los resultados de diferentes decisiones.
· Controlar el progreso: ¿se están cumpliendo los objetivos propuestos? Permite además evaluar las prioridades de acción futura.
· Justificar la asignación de recursos en relación con lo que se va consiguiendo.
Las bibliotecas, en general y las universitarias en particular, siempre han recogido datos relativos a sus colecciones, infraestructuras y actividades, pero estas tareas de recolección de datos se contemplaban desde una perspectiva cuantitativa y no se asociaban a los objetivos y metas de la biblioteca, ni se orientaban a la toma de decisiones para la mejora de los servicios . Existirían así, dos posibles enfoques en las metodologías de evaluación: el vinculado a la planificación y a la gestión de calidad, y, por otro lado, aquel que se limita a reflejar cuantitativamente la situación del servicio.
Por otro lado, cada vez está más extendida la idea de que para medir el rendimiento de una biblioteca se precisan tanto indicadores de naturaleza estrictamente cuantitativa como indicadores más cualitativos, como son los utilizados para medir la satisfacción de los usuarios y del personal. Utilizar ambos tipos de indicadores permite obtener una descripción más completa de todos los aspectos del rendimiento de la biblioteca.


Esta investigación corresponde a: Julio Alonso Arévalo, Mª José Echeverría Cubillas y Sonia Martín Cerro Seminario: Indicadores en la universidad: información y decisiones. León: Universidad de León, Programa Institucional de Calidad, 9-11 de junio de 1999.

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7 jun. 2017

Préstamo de instrumentos musicales en bibliotecas canadienses


Sandra Singh de la Biblioteca Pública de Vancouver con los instrumentos musicales que ahora están disponibles como parte del programa de préstamos musicales de la biblioteca
Las bibliotecas siempre han sido un catalizador para la innovación creativa, por eso en el siglo XXI ofrecen el acceso al conocimiento, la información y el intercambio cultural en múltiples formatos con el objetivo de proporcionar un acceso igualitario al conocimiento, la información y la cultura.
El programa de préstamo de instrumentos musicales en las bibliotecas canadienses se inició por primera vez en Toronto en 2016 antes de expandirse a Vancouver, Montreal y Calgary. Ha demostrado ser muy popular, con los tiempos de espera para pedir prestado instrumentos de ces tres ciudades. 
La Biblioteca Pública de Calgary presta un total de 150 instrumentos y accesorios como guitarras, ukeleles, violines, tambores, xilófonos y teclados portátiles a disposición de cualquier persona que tenga carnet de la biblioteca. El proyecto ha contado con una inversión inicial de 140.000 $, y también se aceptan instrumentos en donación. Además la biblioteca cuenta con un programa de formación para empezar a aprender o perfeccionar el uso de los instrumentos.

Sólo se puede pedir prestado 1 instrumento por vez. El período de préstamo para un instrumento es de 3 semanas. Se permiten 2 renovaciones, lo que significa que puede mantener el instrumento durante un máximo de 9 semanas en total. Si se devuelve tarde un instrumento, se cobrará una multa vencida. Si el usuario pierde o daña un instrumento o sus accesorios, se le cobrará una tarifa de reemplazo.