25 may. 2016

Evolución del mercado de la información electrónica: Desde los orígenes hasta el auge del sector Infomediario


Tecnologías Que Hacen Posible Un Nuevo Mercado
Las primeras bases de datos online (años 60 y 70 del siglo XX).
Para no remontarnos a precedentes anteriores, empezamos por señalar que una serie de experimentos y proyectos realizados en Estados Unidos durante los años cincuenta se materializan a lo largo de la década siguiente en oferta de servicios concretos, algunos de ellos comerciales, de suministro de información contenida en ficheros gestionados por ordenadores. Se empieza a vender información primero haciendo uso de instalaciones que funcionan en modo batch (por lotes); después, utilizando sistemas que permitían el acceso online (en línea) dentro de un entorno local; para llegar a conseguir finalmente la explotación por medio de conexiones online remotas. Esto último fue posible gracias a la aparición de una incipiente tecnología telemática. En bastantes casos los datos que se gestionan son referencias bibliográficas. La historia de los primeros experimentos, proyectos y servicios puede hallarse relatada en diversas fuentes (Hartley, 1990; Lancaster y Warner, 1993; Neufeld y Conog, 1986; etc.). Y los avances de los años sesenta están específicamente mencionados en trabajos considerados clásicos, como los de Bourne (1980), Bourne y Hahn (2003), Hahn (1996), Lancaster y Warner (1993) y Bjørner y Ardito (2003, 2004). Entre los sistemas pioneros de procesamiento por lotes (batch) están los del Naval Ordenance Laboratory de Silver Spring, Maryland, en 1959, y el de la American Society for Metals, que fue desarrollado por la Western Reserve University hacia 1960. En los siguientes años aparecen otros servicios similares puestos en marcha por diversas agencias federales, como la Armed Services Technical Information Agency (más tarde Defense Documentation, y después Defense Technical Information Center), la NASA (National Aeronautical and Space Administration), o la National Library of Medicine (NLM). Desde 1963 (Lancaster y Warner, 1993) o quizá 1964 (Bourne, 1980; Bourne y Hahn, 2003) fue posible recuperar información en modo batch de la base de datos Medlars (Medical Literature Analysis and Retrieval System), producida por la NLM, una organización muy conocida desde antes pues actualizaba en papel el Index Medicus y las MeSH (Medical Subject Headings). Para gestionar la base de datos se utiliza entonces Elhill, software desarrollado por la empresa SDC (Systems Development Corporation). Se trata del primer servicio, a gran escala, de búsqueda retrospectiva automatizada disponible para el público. Nos encontramos en este caso ante la explotación de una base de datos “referencial bibliográfica”. Los analistas recibían las peticiones de búsqueda, que codificaban y procesaban. El sistema resultaba a veces un poco enojoso, pues la media de espera llegó en ocasiones a dos semanas. Además, cuando había algún fallo en la recuperación, había que volver a empezar de nuevo. De forma paralela se experimenta con procedimientos completamente online. En 1960 SDC hace una demostración pública de Protosynthex, software que permitía realizar búsquedas en el texto íntegro de una enciclopedia. Utilizaba ficheros con índices inversos y permitía emplear operadores de proximidad y truncamiento. Protosynthex funcionaba a tiempo compartido. Entre sus limitaciones hay que señalar que no se podían realizar búsquedas recursivas, ni siquiera booleanas, y, por supuesto, no se contemplaba aún el acceso remoto. En 1964 es posible asistir a la segunda muestra de un sistema online. La empresa de materiales aeroespaciales Lockheed, con un desarrollo denominado Converse, gestiona una serie de bases de datos de la NASA. No era un sistema público, pues estaba destinado al uso interno de los propietarios de los ficheros. Pero, en cualquier caso, quedaba patente la necesidad de evolucionar hacia este tipo de sistemas online, que tenían unas ventajas incuestionables. Desde el momento en que se incorporó la interactividad ya se podía hablar de procedimientos heurísticos o, al menos, conversacionales. Además de proporcionar una respuesta cada vez más rápida, después permitirán realizar operaciones de browsing (ojeo) de los índices, y, más adelante, la búsqueda pudo ser formulada por el propio interesado, sin necesidad de delegar en otros analistas. Por otra parte, desde 1966 tanto SDC como Lockheed comienzan a utilizar tubos de rayos catódicos para presentar los resultados de las búsquedas online. El año 1965 se produjo otro importante acontecimiento: un proyecto financiado por ARPA (Advanced Research Projects Agency), preparado también por la empresa SDC, lanza un sistema de bases de datos al que se puede acceder a través de redes de telecomunicaciones desde trece puntos distintos de los Estados Unidos. Probablemente fue el primer sistema online de acceso remoto del mundo. La nueva versión del programa informático de SDC recibe el nombre de ORBIT (Online Retrieval of Bibliographic Information Time-Shared). Aumenta entonces el interés y las inversiones, públicas y privadas, para poner en marcha más sistemas y servicios. Así, el ejemplo de automatización de la NLM es seguido por otras organizaciones que tradicionalmente publicaban boletines de índices y abstracts en papel: Chemical Abstracts Service (CAS) en 1965, Engineering Index en 1967, BIOSIS (BioSciences Information Service) en 1969… Por su parte, durante 1966 IBM comienza a desarrollar su propio sistema de recuperación de información, que más adelante se comercializará como STAIRS (Storage and Information Retrieval System) —el cual a su vez dará origen después al popular gestor de bases de datos documentales BRS/Search, conocido hoy como OpenText Discovery Server—. Mientras tanto Lockheed prepara nuevos programas para la NASA. Desde 1970 es posible acceder a las bases de datos de la NASA desde veinticuatro terminales distribuidas por diversas partes de los Estados Unidos. La evolución del software que habían creado en Lockheed da origen a RECON (Remote Console), que será utilizado a partir de 1969 también en el viejo continente por la Agencia Europea Espacial (European Space Agency), que accede a los ficheros de la NASA desde terminales instalados en siete países distintos conectándose a un ordenador de Darmstadt (Alemania).
Tomado de: Hípola, P.; Muñoz-Cañavate, A. (2015). Evolución del mercado de la información electrónica: desde los orígenes hasta el auge del sector infomediario. Revista Española de Documentación Científica, 38 (2): e082, doi:http://dx.doi.org/10.3989/redc.2015.2.1174


3 may. 2016

Digitalizan un libro desplegable del siglo XVII

Hoy hay libros desplegables que dejan a los niños boquiabiertos. Como por arte de magia, el típico formato bidimensional de un libro adquiere una tercera dimensión al desplegarse. Los dinosaurios, las casas y los barcos cobran un realismo asombroso. Los libros desplegables se inventaron hace siglos, pero no precisamente para entretener a los niños, sino a los adultos.
En la foto: El equipo de conservadores utiliza una espátula y un vidrio para evitar que las solapas se doblen demasiado durante la digitalización de la obra. Foto: Augustus C. Long Health Sciences Library / Columbia University Medical
Con gran tesón y paciencia, un equipo de conservadores de las Bibliotecas de la Universidad de Columbia (Nueva York) ha digitalizado un libro desplegable de medicina del siglo XVII, según informa el Centro Médico de la Universidad de Columbia en un comunicado. Se titula Kleiner Welt Spiegel, das ist, Abbildung go?ttlicher Scho?pffung an dess Menschen Leib (Ulm, 1661) y es una traducción al alemán del libro Catoptrum microcosmicum, escrito por Johann Remmelin y publicado originalmente en latín en 1613. Las figuras que diseñó Remmelin tienen diferentes capas de papel superpuestas que representan las diferentes envolturas del cuerpo humano, desde la piel hasta los órganos internos y el esqueleto. "El libro estaba destinado al lector curioso, lego en medicina, y no tanto al estudiante de medicina o al médico", señala el comunicado. "La obra de Remmelin fue un best-seller científico en su época. Fue reimpresa numerosas veces a lo largo de los siglos XVII y XVIII y traducida al holandés, francés y alemán", añade. Las figuras desplegables representan a un hombre y una mujer juntos; la barriga de una mujer embarazada; un hombre solo y una mujer sola. Hay unas 120 solapas en total. Antes de emprender el proceso de digitalización se tuvo que reducir una mancha oscura que dificultaba la lectura del texto. A continuación se desplegaron las imágenes con el uso de espátulas, colocando encima un vidrio protector para que no se doblasen del todo, y se fotografiaron una a una. Se necesitaron entre tres y cuatro conservadores para llevar a cabo todo el proceso. Aquí está el resultado.

Por: Lucas de Leyden   Articulo completo.

31 mar. 2016

Libros autopublicados sin ISBN: el lado invisible de los estudios de mercado


Libros_autopublicados_sin_ISBN: el_lado_invisible_de_los_estudios_de_mercado
Mercado de libros autopublicados Author Earings

Autopublicación -”Self-Publishing” – es la publicación de cualquier libro o cualquier otro medio por parte del autor de la obra, sin la intervención de un tercero establecido o editor. El autor es responsable del control de todo el proceso, incluyendo el diseño (cubierta / interior), formatos, precio, distribución, marketing y relaciones públicas. Los autores pueden hacerlo todo ellos mismos o subcontratar la totalidad o parte del proceso en empresas que ofrecen estos servicios -usualmente concebido como paquetes de publicación incluyendo la edición, comercialización, y diseño -y subcontratar todo o parte del proceso a estas empresas. Incluso todas las grandes empresas del mundo de la edición disponen de un modelo de de negocio dedicado a la autopublicación (Amazon Kindle Direct Publishing, iBooks Author de Aplle, PubIt de Barnes & Noble). Un estudio de los datos sobre este fenómeno en Estados Unidos llevado a cabo por Bowker revela que el número de títulos autopublicados en 2013 aumentó hasta los 458.564; es decir un 17 por ciento más respecto de 2012,y un 437 por ciento más que en 2008. Por lo que se evidencia que la autopublicación sigue creciendo, aunque el ritmo parece estar normalizándose después de varios años de crecimiento exponencial. Lo que demuestra que la autopublicación está empezando a madurar, si bien sigue siendo una fuerza a tener en cuenta y en perpetua evolución. El análisis de Bowker se basa en registros ISBN en los EE.UU. La gran mayoría de los libros en todos los formatos tienen un ISBN, que además de la ventaja obvia de garantizar la identificación inequívoca y clara, los registros ISBN – va acompañados de metadatos de las editoriales (ONIX) – y revelan las tendencias del mercado y la identificación de penetraciones en áreas emergentes. Los libros electrónicos autopublicados representaron el 40 por ciento de los ISBN que se asignaron en 2012, frente a sólo el 11 por ciento en 2007. Smashwords (Smashwords 2013) realizó un estudio en 2013 para analizar los datos de ventas de libros autoeditados y también dio a conocer algunos resultados clave en un esfuerzo para ayudar a los autores y editores a vender más libros electrónicos. La naturaleza de la autopublicación, impulsada por la explosión de nuevos proveedores de servicios tanto de distribuidores grandes como pequeños de libros electrónicos ha hecho que más títulos que nunca estén disponibles a través de impresión bajo demanda (POD), y una cantidad cada vez mayor de autores autoeditados realicen sus propias impresiones, lo que hace que sea casi imposible rastrear minuciosamente cada venta del libro, a menos que todo el mundo esté siguiendo las mismas reglas a lo largo del camino de la publicación. También hay que señalar que algunas de las cifras que figuran en el informe de Bowker se obtuvieron directamente de los proveedores de servicios (Smashwords y Lulu). Las cifras Bowker no incluyen títulos publicados sin ISBN registrado (por ejemplo, libros de Amazon Kindle o publicados por un autor de autopublicación local que utiliza la venta directa), que se calcula que es aproximadamente la mitad de los publicados de Kindle Direct Publishing. Los principales actores en el sistema de autopublicación son: Author Solutions (47,094 títulos publicados, ahora propiedad de Penguin), Smashwords (40,608) y Lulu (38,005). El informe no menciona a Blurb, que afirma que en los últimos 18 meses 575,000 autores habían utilizado sus servicios de autopublicación. En España varias empresas como Cream Ebooks están desarrollando interesantes plataformas de autopublicación y sin duda será una tendencia que ira cobrando fuerza entre los autores a medida que estas plataformas y las herramientas se vayan consolidando. Además esta empresa tiene un interesante sistema de promoción que es el pago social, es decir el libro se descarga gratis, o con un importante descuento a cambio de promocionar la obra en redes sociales. Las bibliotecas han empezado a reconocer este hecho y están empezando a hacer cambios en sus procedimientos de compra y presupuestos, para disponer de más libros electrónicos autopublicados para reflejar de manera más extensa esta realidad y atender mejor las necesidades del público lector. Los autores que deciden publicar sin la mediación de una editorial están produciendo libros relevantes que vale la pena leer, libros que tienen un importante impacto en nuestra cultura, en los individuos, y en las editoriales. Muchos de los libros que se publican por este sistema carecen de número normalizado de identificación internacional (ISBN), esto hace difícil poder disponer de cifras exactas de ventas de este sector editorial, que algunos calculan que es incluso superior en número al de la edición convencional. Se estima que durante 2014 en torno al 30% de los libros vendidos en Estados unidos carecían de número ISBN, lo que les hace que muchos de estos títulos sean casi invisibles a la hora de tenerlos en cuenta en los estudios de mercado, y consecuentemente hace muy difícil hacerse una idea certera de las nuevas tendencias y géneros. El ISBN es una herramienta de la industria editorial, utilizada por los minoristas, distribuidores y editores, que añade poco o nada a la experiencia del usuario del libro electrónico que compra a través de plataformas. En el caso de España, la privatización del sistema de asignación de números ISBN tienen un coste de alrededor de 45 euros por cada ISBN, que además se incrementa en función de los formatos, ya que a cada uno de los mismos se le asigna un ISBN distinto (ePUB, PDF, Mobi… ), este coste recae sobre el editor en el caso de la edición convencional, y sobre el autor en el caso de autopublicación, de manera que muchos de los autores que se auto publican evitan asignar este número que no les aporta ningún beneficio directo, y por el contrario tienen un importante coste económico para ellos. Además es difícil estimar la cuantía de libros autoeditados por empresas como Amazon, probablemente la compañía con un mayor número de autores de autopublicación a través del programa KDP (Kindle Direct Publishing, ya que entre  los términos del contrato que aceptan los autores, se prohibe a  estos hablar de sus ventas y si revelan esta información se les suspenden sus cuentas.