3 abr. 2017

Evaluación de la usabilidad en catálogos centrados en el usuario: una propuesta basada en heurísticas


En las últimas décadas ha crecido sustancialmente el interés por el comportamiento de los usuarios de la biblioteca y, en particular, el relacionado con el uso que estos hacen de las herramientas de recuperación de información. A partir de los años noventa del siglo xx podemos apreciar una mayor inquietud por conocer este hecho, lo cual coincide en el tiempo con los inicios, en el plano conceptual, de lo que se vinieron a llamar catálogos de nueva generación (next-generation catalogs) (Antelman; Lynema; Pace, 2006; Emanuel, 2009), si bien también pueden ser recogidos en la literatura especializada como OPAC autónomo, capa de descubrimiento, interfaz de descubrimiento u OPAC de sustitución (Yang; Wagner, 2010). Casi desde su aparición, muchos autores manifestaron la dificultad que los usuarios encontraban a la hora de utilizar los OPAC en línea tradicionales, Borgman (1986; 1996) es quien más tempranamente y de una manera más enfática incidió en esta idea, y describió todas las habilidades y destrezas de carácter conceptual, semántico y técnico que el usuario tenía que desplegar para hacer uso de estas herramientas. Posteriormente otros autores han ahondado en esta idea (Novotny, 2004; Brophy; Bawden, 2005; Garza, 2009; Alvite Díez, 2012; Emanuel, 2011), y algunos han llegado incluso a afirmar que "muchos de los usuarios encuentran al OPAC decepcionante, frustrante, ilógico, contraintuitivo e intimidatorio" (Bawden; Vilar, 2006).
Como consecuencia, en los últimos años hemos observado el surgimiento de unas nuevas herramientas bibliotecarias, como pueden ser SUMMON, EBSCO Discovery Service, PRIMO Central, WorldCat Local o ENCORE + EDS, cuyo fin es reducir la brecha que se ha abierto entre el catálogo u OPAC tradicional en línea y el usuario. Son unas herramientas en las que se muestra un mayor interés por el usuario, ya que intentan adaptarse a su comportamiento de búsqueda y persiguen su satisfacción. Y, si hablamos de usuario y satisfacción dentro de un proceso de interacción, estamos hablando específicamente de usabilidad.
Si bien, en función de su estadio tecnológico, podemos hablar de interfaces de descubrimiento, búsqueda federada o descubrimiento en escala web (web-scale Discovery) (Burke, 2010), en general estos nuevos catálogos centrados en el usuario pretenden ofrecer una experiencia más acorde con sus características y necesidades actuales, fuertemente modeladas por la web: localizar de una manera rápida y sencilla cualquier recurso de información, independientemente de su ubicación y formato. En este trabajo se propone un método de evaluación de la usabilidad basado en heurísticas, que nos permita cuantificar la facilidad de uso que el usuario experimenta al interactuar con estas nuevas herramientas bibliotecarias, el cual también puede servir de apoyo a nuevos procesos de diseño e implementación. Como último paso, se aplicará este modelo para evaluar los nuevos catálogos centrados en el usuario o herramientas de descubrimiento que actualmente existen en algunas de las bibliotecas universitarias españolas.


Tomado de: Muñoz Egido, Daniel; Hernández Pérez, Tony (2016). "Evaluación de la usabilidad en catálogos centrados en el usuario : una propuesta basada en heurísticas". BiD: textos universitaris de biblioteconomia i documentació, núm. 37 (desembre) . . [Consulta: 16-02-2017].


16 mar. 2017

Las nuevas pautas para el acceso a la información


El acceso a la información ha sido analizado desde distintas disciplinas, entre las que se encuentran la bibliotecología y estudios de la información. De los asuntos revisados se ha discurrido sobre el copyright, los códigos abiertos, la privacidad y seguridad de los datos, así como el dominio que está ejerciendo la información digital en las nuevas prácticas para producirlos, distribuirlos y consumirlos. El interés de prestar atención a lo que está sucediendo con el acceso a la información tiene como finalidad interpretar cómo la biblioteca digital, con su colección organizada y con servicios asociados, debe asumir que los modelos librarios no son los más apropiados para explicar lo que está sucediendo en el entorno digital, sino que están emergiendo otros que no se asemejan a los vigentes. El reciente enfoque sobre la naturaleza de la biblioteca digital está interesándose en el uso de las tecnologías de la información y las aplicaciones tecnológicas emergentes, al tiempo que ha descuidado los fundamentos de aquélla, situación que está llevando a un empirismo. Lo anterior confirma la hipótesis de Shera, quien sostiene que los nuevos procedimientos de miniaturización de alta reducción parecen alcanzar cualquier límite, así como aquélla otra planteada por Rifkin que subraya que así como la imprenta alteró la conciencia humana durante los últimos siglos, la tecnología de la información probablemente tendrá un efecto similar sobre las conciencias en los años por venir. El planteamiento sobre las nuevas pautas para el acceso a la información surge a partir del modelo de biblioteca digital sustentada en el arquetipo de la Web 2.0, la cual aprovecha al máximo las aplicaciones tecnológicas actuales que están siendo empleadas para producir y consumir la información digital en sistemas de información abiertos. En este sentido, toma relevancia el supuesto que señala que el acceso a la información digital en un contexto abierto permitirá que tanto los usuarios tradicionales como aquellos que están identificándose como prosumidores podrán producir, consumir y compartir información a través de redes, las cuales dispondrán de diversos rudimentos que les enseñarán y guiarán para lograr su convergencia cultural en entornos digitales.


Tomado de: Ariel Alejandro Rodríguez García, Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información de la UNAM, México. Investig. bibl vol.30 no.69 México may./ago. 2016.



1 mar. 2017

Los servicios bibliotecarios en la web: retos y oportunidades



El uso cada vez mayor de las tecnologías de la información y las comunicaciones, especialmente Internet, ha supuesto profundas transformaciones en muchos ámbitos de la vida que afectan no sólo la forma en que se comunican y relacionan las personas y las instituciones, sino también los hábitos de consumo y de ocio, el trabajo o las posibilidades de acceso a los servicios públicos. La comodidad y rapidez que ofrece Internet han sido determinantes para condicionar las preferencias de una gran parte de la población, que opta por el medio digital en vez del presencial a la hora de realizar muchas acciones de su vida cotidiana -pensemos, por ejemplo, en la compra de un boleto de avión, en una transferencia bancaria o en la consulta de la cartelera del cine-. Si bien es cierto que este medio no ha suplantado por completo al analógico, cada vez son más las empresas e instituciones que utilizan Internet como plataforma para darse a conocer y ofrecer sus productos y servicios, ya que en un mundo globalizado e inmerso en la sociedad de la información, donde millones de personas están conectadas y hacen un uso masivo de Internet, la Web se ha convertido en el mejor y más amplio escaparate para llegar a muchos sectores de la población y conseguir que se conviertan en usuarios o clientes. Tanto es así que la oferta de productos y servicios en la Web ha crecido exponencialmente en los últimos años y ha derivado en una gran competencia entre proveedores, que los obliga a mejorar continuamente las prestaciones y funcionalidades que ofrecen en sus sitios web y a adaptarse a los gustos y preferencias de la población a la que se dirigen. Las bibliotecas no han sido una excepción a este fenómeno y desde muy temprano se han preocupado de tener presencia en la Web: en un primer momento, ofreciendo información sobre la propia biblioteca y los servicios que ofrece; posteriormente, permitiendo la consulta de sus catálogos y de sus fondos en soporte digital, teniendo en cuenta las posibles restricciones en el acceso a ciertos materiales; y en los últimos tiempos, ofreciendo otros servicios a través de su página web, como la referencia virtual, la renovación de préstamos o la formación de usuarios. Aunque este desarrollo no se ha producido de forma homogénea, debido a las circunstancias particulares de cada biblioteca, así como a sus recursos económicos y tecnológicos, sí se aprecia una marcada tendencia en este sentido y un esfuerzo cada vez mayor por sacar el máximo partido de las posibilidades que ofrece el medio digital. Sin embargo, como mencionábamos, la competencia en Internet es cada vez mayor y el papel hegemónico de las bibliotecas como proveedoras de información se ha ido diluyendo a medida que los soportes digitales y los nuevos sistemas de búsqueda de información se consolidaban. Hoy en día ya no es necesario acudir a una biblioteca para buscar información sobre un tema o un autor, puesto que a través de un buscador tenemos acceso a millones de documentos de forma rápida y sencilla. Entonces, ¿qué es lo que pueden ofrecer las bibliotecas para competir en el entorno digital? Posiblemente una de las respuestas más evidentes estaría relacionada con el acceso a sus colecciones, ya que muchos de los recursos de información que pueden consultarse desde las bibliotecas no son accesibles por otros medios o, al menos, no de forma gratuita, y además han pasado por un riguroso proceso de selección que ofrece garantías sobre su calidad. No obstante, y aunque es cierto que disponer de una buena colección de materiales es importante, es necesario algo más, que tiene que ver con los servicios que se ofrecen y su capacidad para ajustarse a las necesidades y preferencias de los usuarios.



Tomado de: Andrés Fernández Ramos: Investig. bibl vol.30 no.69 México may./ago. 2016